sábado, 21 de octubre de 2017

Un esqueleto casi completo de tiranosaurio aparece en Utah

Los dedos de los pies, la mandíbula superior y el hocico del tiranosáurido 
fosilizado hallado en una zona remota del Monumento Nacional 
de Grand Staircase-Escalante. Foto: Mark Johnston / NHMU
Un extraordinario esqueleto fosilizado de tiranosaurio ha sido descubierto en el Monumento Nacional GrandStaircase-Escalante en Utah (EE.UU.), con una edad estimada de 76 millones de años.   

Es muy probable que sea un individuo de la especie Teratophoneus curriei, uno de los feroces tiranosaurios de Utah que se movió por el oeste de América del Norte entre hace 66 y 90 millones de años durante el Período Cretácico Superior.

"Con al menos el 75 por ciento de sus huesos preservados, muchos en su posición original, este es el esqueleto más completo de un tiranosaurio que se haya descubierto en el suroeste de los Estados Unidos", dijo en un comunicado Randall Irmis, conservador de paleontología del Museo de Historia Natural de Utah, --al que los restos han sido llevados en helicóptero-- y profesor asociado del Departamento de Geología y Geofísica en la Universidad de Utah.

"Estamos ansiosos por echar un vistazo más de cerca a este fósil para aprender más sobre la anatomía, la biología y la evolución del tiranosaurio del sur".   

El paleontólogo Alan Titus descubrió el fósil en julio de 2015 en la Formación Kaiparowits, parte de la región de la meseta central del monumento. Particularmente notable es que el fósil incluye un cráneo casi completo. Los científicos plantean la hipótesis de que este tiranosaurio fue enterrado en un canal fluvial o por un evento de inundación, manteniendo el esqueleto intacto.

"El monumento es una compleja mezcla de topografía, desde el desierto hasta las tierras baldías, y la mayor parte de la superficie está expuesta a la roca, lo que lo convierte en un terreno rico para nuevos descubrimientos", dijo Titus. "Y no solo estamos encontrando dinosaurios, sino también también cocodrilos, tortugas, mamíferos, anfibios, peces, invertebrados y fósiles de plantas, restos de un ecosistema único que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo ", dijo Titus.

Se cree que este fósil meridional de tiranosaurio es un individuo subadulto, de 12 a 15 años de edad, de 5 a 7 metros de largo, y con una cabeza relativamente corta, a diferencia de la apariencia típicamente más larga de los tiranosaurios del norte.

Irmis dice que este nuevo hallazgo de fósiles es extremadamente significativo. Ya sea una nueva especie o un individuo de Teratophoneus, la nueva investigación proporcionará un contexto importante sobre cómo vivió este animal. "Vamos a ver el tamaño de este nuevo fósil, su patrón de crecimiento, la biología, reconstruir los músculos para ver cómo se movía el animal, lo rápido que podría correr y cómo se alimentó con sus mandíbulas. Las posibilidades son infinitas y emocionantes", dijo Irmis.

De los dinosaurios a los visigodos en tierras de Lara

Anuncio del programa de El Arcón que se emite, por partida doble, hoy sábado y mañana domingo en Radio Televisión de Castilla y León: “De los dinosaurios a los visigodos en tierras de Lara” en Burgos.

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El programa de esta semana de El Arcón (sábado a las 21:30h y domingo a las 19:30h en RTCYL) entramos en uno de los lugares más fascinantes de la geografía monumental de Castilla y León: la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas en la provincia de Burgos. Catorce siglos después, sigue en el mismo emplazamiento, aislada en un verde valle del alfoz de Lara. Su arco de herradura y los detalles de los frisos forman parte de la iconografía más valorada del arte español. La arqueóloga Marta Negro nos descifrará la clave de esta huella visigoda en Burgos. Sin salir de Quintanilla de las Viñas, charlaremos con Víctor y Beatriz en La Cantinilla, y saludaremos a Baudilio Fernández, el delegado territorial de la Junta en Burgos.

En la Tierra de Lara entraremos en Salas de los Infantes. Hablaremos con Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios, que nos contará por qué estos animales dejaron su huella en este territorio hace millones de años. Pero no abandonaremos este lugar sin conocer la bellísima historia de los Siete Infantes de Lara, que forma parte de la literatura universal. Raúl Fernández, un historiador salense, abrirá el arca de la historia que acompaña a la leyenda de los Siete Infantes de Lara. También nos sentaremos en la mesa del Azúa con las hermanas Araceli y Josefina, en un restaurante con más de medio siglo de trayectoria.

Javier Pérez Andrés

rtvcyl.es

jueves, 19 de octubre de 2017

Vídeo de la XIV Campaña de Excavaciones Paleontológicas en la Sierra de la Demanda. Torrelara (Burgos). Julio 2017

El dinosaurio de Torrelara era un auténtico gigante

Los trabajos han expuesto en superficie unos 100 m2 de la capa en la que yacían los huesos fosilizados de dinosaurios, compuesta de margas grises correspondientes a una llanura de inundación de un río donde quedó depositado el cadáver del animal.


Se han recuperado cientos de elementos fósiles, que han quedado documentados en 145 registros: El conjunto de piezas permite identificar a un dinosaurio de tipo saurópodo titanosauriforme (de gran tamaño, cuadrúpedo y herbívoro). Algunas de sus características anatómicas son llamativas, pues recuerdan a las de especies de saurópodos que no son tan antiguas. Esto significa que el estudio del dinosaurio de Torrelara puede aportar datos novedosos sobre la evolución de los titanosauriformes en el planeta, durante el intervalo del Jurásico al Cretácico (hace aproximadamente 145 millones de años).

El balance de la campaña es muy satisfactorio; se ha comprobado que el yacimiento no solo es rico en huesos fosilizados y en buen estado de conservación, sino que todos los indicios apuntan a que la extensión real del yacimiento es mayor y se podrían recuperar más huesos. Esta previsión significa que se podría disponer de más información sobre otras partes del esqueleto del animal, para lo cual habría que desarrollar una nueva campaña de excavaciones. Este yacimiento refuerza la importancia en el contexto europeo, de la Sierra de la Demanda para la paleontología de dinosaurios.

El primer fósil urbano descubierto en edificios modernistas de Barcelona

Fachadas ondulantes, azulejos árabes, cerámica vidriada, forja artística y una imaginación libre y creativa son algunas de las señas de identidad de la arquitectura modernista en Cataluña. A partir de ahora, esta riqueza artística y patrimonial del modernismo será todavía más exclusiva con el descubrimiento de Lapillitubus montjuichensis, un nuevo icnotaxón, es decir, la madriguera fósil que dejó un organismo vivo, hallado por primera vez en algunas fachadas de edificios modernistas en Barcelona.

El nuevo icnofósil urbano hallado en la Casa Pascual i Pons. / UB-IRBio
Los fósiles urbanos han llamado la atención de los científicos y del público general desde hace tiempo. En este ámbito, la icnología es una disciplina de la paleontología que estudia las trazas o huellas fósiles que ha dejado la actividad de los organismos en el pasado. Esas trazas fósiles o icnotaxones –antiguas madrigueras, huellas de dinosaurios, etc.– pueden revelar algunas incógnitas sobre las características del organismo productor y el paleoambiente en que habitaba hace millones de años. 
Este nuevo icnotaxón de 12 millones de años de antigüedad se observa en los sillares de la fachada de algunos edificios modernistas de Barcelona
Un estudio, publicado en Geologica Acta, anuncia el hallazgo de un nuevo icnofósil urbano, el primero descrito en un edificio modernista en Cataluña y en toda Europa. "Lapillitubus montjuichensis es una madriguera simple, vertical a subvertical, cilíndrica y sin ramificaciones. Se caracteriza por presentar un revestimiento o pared de litoclastos de composición cuarcítica, es decir, pequeños fragmentos o piedrecitas de cuarzo de 1 a 10 mm de tamaño dispuestos de manera caótica", indica Zain Belaústegui, del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano y del Instituto deInvestigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona.

Este nuevo icnotaxón de 12 millones de años de antigüedad puede observarse en los sillares que forman parte de la fachada de algunos edificios modernistas de Barcelona. En los edificios del Palacio de Justicia, la Aduana y la casa Pascual i Pons –obra del arquitecto catalán Enric Sagnier– se encuentran los ejemplos más destacados.

De izquierda a derecha, los investigadores Alejandro Belaústegui (UC3M) 
y Zain Alejandro Belaústegui. / UB-IRBio
"En general, el estado de conservación de estos incofósiles es bueno. Sin embargo, como aparecen en los sillares de piedra, únicamente es posible reconocer secciones longitudinales o transversales de estas madrigueras fósiles", apunta Belaústegui. "En la casa Pascual i Pons encontramos el ejemplar mejor conservado, que define el nuevo icnogénero y la nueva icnoespecie", añade l investigador que ha trabajado junto a Alejandro Belaústegui, de la Asociación Alumnos Mayores Universidad Carlos III (ALMUCAT), en el campus de Getafe.

L. montjuichensis y otros icnogéneros similares (Ereipichnus, Eklexibella, etc.) se agrupan dentro de lo que se conoce como trazas fósiles aglutinadas. Todos estos icnogéneros –madrigueras simples y cilíndricas– se caracterizan por presentar una pared o revestimiento exclusivo que puede estar formado por diferentes tipos de materiales –de origen orgánico o no– como, por ejemplo, foraminíferos, restos de moluscos, artejos de crinoideos o incluso restos esqueléticos de peces.

En el caso de L. montjuichensis, por primera vez se ha constatado que ese revestimiento está únicamente formado por litoclastos (sobre todo, pequeños fragmentos de cuarzo) dispuestos de una manera caótica.

¿Cómo era Barcelona hace 12 millones de años?

Desde finales del siglo XIX, la montaña de Montjuïc ha sido la gran cantera de piedra arenisca para la arquitectura modernista catalana. Con el descubrimiento del L. montjuichensis, será posible conocer mejor cómo era la fauna de invertebrados que habitaron durante el Mioceno la zona deltaica que actualmente ocupa la montaña de Montjuïc.

"Estas madrigueras fósiles que decoran el modernismo catalán fueron excavadas hace unos 12 millones de años por unos gusanos (poliquetos terebélidos) en un ambiente deltaico, afectado por la acción del oleaje y con un gran aporte de sedimentos. Por lo tanto, se trataría de un ambiente subacuático, muy cercano a la costa y de poca profundidad, en el que estos invertebrados y otros organismos marinos, como los crustáceos decápodos, también habrían excavado sus madrigueras", señala Belaústegui. 
"No sería descartable hallar otros icnotaxones e incluso localizar nuevos ejemplares de L. montjuichensis", dicen los investigadores
Los poliquetos terebélidos que dejaron su traza fósil en los sedimentos deltaicos hace millones de años serían muy parecidos a algunas especies actuales. En la costa oeste de Madagascar también se han descrito madrigueras actuales de poliquetos terebélidos que son casi idénticas a las observadas en el Mioceno de Montjuïc.

En busca de fósiles urbanos por todo el mundo

En la actualidad, la huella fósil de los seres vivos que habitaron el planeta hace millones de años también puede admirarse en edificios o monumentos históricos de ciudades de todo el mundo. En 1935, por ejemplo, se descubrió una huella de dinosaurio en una de las rocas de la base de un quiosco de música de la ciudad de Glen Rose (Estados Unidos), un ejemplar conservado hasta hoy día.

También se han descrito icnofósiles de gran interés científico en lápidas de cementerios (Leicestershire, Reino Unido), en paredes de centros comerciales (Londres, Reino Unido) o en losas del pavimento (Copenhague, Dinamarca). Desde hace años, los fósiles urbanos también han enriquecido el patrimonio paleontológico de ciudades como Alcoy, Barcelona, Burgos, León, Segovia, Toledo o Vizcaya.

"En nuestra opinión, si consideramos el enorme patrimonio arquitectónico de la ciudad de Barcelona, modernista o no y construido o no con la piedra de Montjuïc, y con el suficiente tiempo de estudio, no sería descartable hallar otros icnotaxones e incluso localizar nuevos ejemplares de L. montjuichensis. De esta manera, esperamos que este trabajo sirva de acicate para futuros estudios similares y que se ponga de manifiesto la importancia de estos singulares “afloramientos” urbanos», concluye Alejandro Belaústegui.

Referencia bibliográfica:

Zain Belaústegui Barahona et al. "Modernist architecture in Barcelona reveals a new trace fossil from the Miocene of Montjuïc (NE Spain)" Geologica Acta

Describen por primera vez una familia de aves buceadoras que convivió con los dinosaurios

PARIENTES LEJANOS DE LOS PATOS ACTUALES, VIVIERON EN EL HEMISFERIO SUR

Una investigación reciente conducida por varios científicos del Conicet junto a un colega de la Universidad de Texas, publicada en la revista The Science of Nature, describió por primera vez un nuevo grupo de aves modernas que sobrevivió a la extinción masiva del Cretácico – Paleógeno (ocurrida hace unos 65 millones de años) en la que se produjo la desaparición de los dinosaurios. Las aves modernas (Neornithes), grupo que incluye todas las especies actuales de esta clase, se distinguen de aves más primitivas por un pico sin dientes, la reducción de los huesos de la mano (sin garras) y una cola muy corta, formada por un pequeño pigostilo que sostiene un abanico de plumas.

La nueva familia aviana fue bautizada por los investigadores con el nombre de Vegaviidae. “Los vegávidos son parientes lejanos de los patos actuales, habitaron los continentes del hemisferio austral, fueron buceadores en ambientes marinos y tenían huesos compactos con paredes gruesas, tal como ocurre con los pingüinos, lo que les permitia sumergirse con facilidad”, comenta Federico Agnolin, becario posdoctoral del Conicet en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN-CONICET) y primer autor del artículo.

Registros

Es de destacar que los registros fósiles de aves modernas australes que habitaron la Tierra durante la Era Mesozoica (iniciada hace 251 millones de años y concluida hace 65 millones), en la que vivieron los dinosaurios, son hasta ahora escasos. Bastante mejor representado se encuentran, en cambio, el grupo de aves primitivas conocido como Enantiornithes, de características reptilianas, como dedos con garras y dientes agudos en las quijadas entre otras.

Sin embargo, a pesar de los pocos registros fósiles con los que se cuenta, gracias al trabajo de distintos paleontólogos, algunas aves australes modernas que habitaron el planeta durante la época de los dinosaurios pudieron ser analizadas y comparadas entre si.

Especies pertenecientes al período Cretácico (que tuvo comienzo hace 65 millones de años y finalizó, junto con la Era Mesozoica, hace 66 millones) como Vegavis iaai y Polarornis gregorii fueron halladas en la Antártida, región que en aquellos años se encontraba recubierta por frondosos bosques, similares a los que hoy se puede encontrar en el sur de la Argentina, y habitada por diversas especies de dinosaurios y aves acuáticas.

Otra de estas aves fósiles es Neogaeornis wetzeli, especie conocida a través de restos aislados de Chile, y el reciente descubrimiento en Nueva Zelanda de registros fósiles de un ave que habitó el planeta en la etapa inmediatamente posterior a la extinción de los dinosaurios, bautizada como Australornis lovei.

“La publicación en el año 2016 en Nature de un esqueleto casi completo de Vegavis iaai, exquisitamente preservado, posibilitó por primera vez conocer en detalle la anatomía de un ave moderna del Cretácico. Esto permitió hacer un estudio en el que a través de comparaciones anatómicas pudimos reconocer que todas estas especies que se habían descripto pertenecían a una misma familia, a la que denominamos Vegaviidae”, afirma Fernando Novas, investigador principal del CONICET en el MACN, quien también participó de la investigación.

Cómo sobrevivieron

Los investigadores pudieron además formular una hipótesis acerca de la razón por la que las aves modernas lograron sobrevivir a la extinción del Cretácico – Paleógeno, en la que no sólo desaparecieron la mayor parte de los dinosaurios sino también los diferentes grupos de aves primitivas.

“Al igual que las aves vivientes, los vegávidos eran de crecimiento muy rápido y alcanzaban la adultez en menos de un año, como demuestra el analisis paleohistologico de los huesos de Vegavis y Polarornis. Esto seguramente les permitió sortear las dificultades de vivir en un ambiente tan frío como la Antártida y probablemente pudo influir en la supervivencia del grupo a la gran extinción de finales del Cretácico”, concluye Federico Brissón Egli, investigador del MACN y otro de los autores del artículo. (Fuente: CONICET)

miércoles, 18 de octubre de 2017

Los dinosaurios contribuyeron a fertilizar el planeta

Elementos necesarios para las plantas, como el fósforo, eran más abundantes y estaban mejor distribuidos durante la era de los dinosaurios que en el Carbonífero.   

Es la conclusión de un estudio realizado por Christopher Doughty, de la Universidad del Norte de Arizona, que ha estado estudiando animales grandes durante más de 10 años, y específicamente cómo estos animales han aumentado la fertilidad del planeta.

NORTH ARIZONA UNIVERSITY
"La teoría sugiere que los animales grandes son desproporcionadamente importantes para la propagación de la fertilidad en todo el planeta", dijo Doughty. "Qué mejor manera de probar esto que comparar la fertilidad en el mundo durante el período Cretáceo -donde los saurópodos, los herbívoros más grandes que han existido, vagaron libremente- al período del Carbonífero, un tiempo en la historia de la Tierra antes de que evolucionaron los herbívoros de cuatro patas".

Según Doughty, los grandes animales son importantes no por la cantidad de estiércol que producen, sino por su capacidad para mover largas distancias entre paisajes, mezclando de manera efectiva los nutrientes. Al aumentar la abundancia y la distribución de elementos como el fósforo, las plantas crecen más rápido, lo que significa que los grandes herbívoros son responsables de producir sus propios alimentos y de contribuir a sus exuberantes hábitats.

Pero a medida que las grandes poblaciones de animales sufren más riesgo de de extinción, el medio ambiente también está en riesgo. En pocas palabras, menos animales grandes pueden significar menos crecimiento de plantas.

"Esto es importante por dos razones", dijo Doughty. "Primero, estamos perdiendo rápidamente nuestros animales grandes restantes, como los elefantes del bosque, y esta pérdida perjudicará de manera crítica el funcionamiento futuro de estos ecosistemas al reducir su fertilidad. En segundo lugar, combinando la idea de que los animales grandes son desproporcionadamente importantes para la propagación de nutrientes con la regla natural de que el tamaño del animal aumenta con el tiempo, significa que el planeta puede tener un mecanismo parecido a Gaia para aumentar la fertilidad con el tiempo.

europapress.es

Un enorme dinosaurio en honor a Clint Eastwood

El dinosaurio más alto de Europa hallado hasta la fecha se encontró en Burgos en 2004 y tiene el curioso nombre de Europatitan eastwoodi. ¿Sabes por qué?

Imagen propiedad del Colectivo Arqueológico Paleontológico SAlense (C.A.S.) 
Autor: Davide Bonadonna
Sus restos fueron descubiertos en 2004, pero debido a la complejidad que afrontaron los investigadores para preparar los fósiles y disponerlos para su estudio, hasta ahora no se ha publicado su descripción completa. Se trata de una especie de dinosaurio cuyos restos fueron hallados en la burgalesa sierra de la Demanda, donde el paleontólogo Fidel Torcida, del Colectivo Arqueológico- Paleontológico de Salas de los Infantes, y unos colaboradores dieron con el fe­nomenal hallazgo: nada menos que el dinosaurio más alto de Europa descubierto hasta la fecha.

"Pesaba 35 toneladas, medía 27 me­tros de largo y su cuello erguido debió de alcanzar los 17 metros de altura", dice Torcida, coautor de la descripción junto con José Ignacio Canudo, de la Universidad de Zaragoza.

Da la coincidencia de que el lugar donde se hallaron los huesos de este saurópodo que vivió en tierras burgalesas hace unos 125 mi­­llones de años, al principio del cretácico, fue el marco geográfico del célebre western El bueno, el feo y el malo, dirigido por Sergio Leone en 1966. En él, el protagonista bueno era el inefable Clint East­wood, todo un "dinosaurio" cinematográfico en el que se han inspirado los paleontólogos a la hora de bautizar a este reptil ancestral que, en su honor, se llama Europatitan eastwoodi.

La especie tiene una combinación única de caracteres anatómicos nunca vista en otras especies de dinosaurios, explica Torcida. "Cabe resaltar que tenía unos huesos enormes con grandes huecos internos de estructura es­­ponjosa que servían para minimizar el peso del esqueleto, ya que, de no ser así, hubiera colapsado bajo su propio peso". Esa neumatización de los huesos complicó mucho la preparación de los restos, debido a su extrema fragilidad, así como el estudio de las enormes vértebras cervicales que se hallaron atrapadas en un bloque rocoso.